lunes, julio 18, 2005

2007, Año de la Ciencia

Vladimir de Semir,
Biomedia (Barcelona)
21/06/05

Estamos protagonizando la transición de la sociedad industrial a una nueva era caracterizada por la rápida incorporación de los avances científicos a la vida diaria y por nuestra capacidad de transformar la información en conocimiento. En cierta forma podríamos decir que hemos sumado los bits a los átomos como nueva materia prima esencial para nuestro desarrollo científico, tecnológico y económico. A nuestra capacidad de transformar los átomos se añade ahora nuestra nueva capacidad de utilizar los bits para la generación de riqueza y de bienestar.
En este proceso no sólo se producen importantes cambios económicos sino también, y especialmente, profundas transformaciones sociales. En este contexto, la promoción de la cultura científica ha adquirido una relevancia política que se suma al tradicional objetivo cultural heredado del siglo XX. En efecto, no sólo se trata de comprender que existe sólo una cultura –que incluye las culturas artística, humanística y científica– para tratar de explorar y entender el mundo en el que vivimos, y beneficiarnos individual y colectivamente de estos conocimientos. Un adecuado nivel de cultura científica es esencial para que la sociedad entienda y acompañe este importante cambio, además de representar una oportunidad para aumentar las competencias de la ciudadanía en esta nueva y emergente sociedad del conocimiento.
La ciudad de Barcelona se ha dotado de un plan estratégico para el impulso de la cultura científica bajo el lema «La ciudad por la ciencia», promovido desde la concejalía de Cultura en el pleno municipal de noviembre 2004.1 Iniciativa política que ha merecido ser seleccionada por la Comisión Europea como un ejemplo de buena práctica y que fue presentada en el Foro Science in Society que se celebró en Bruselas del 9 al 11 de marzo de 2005.2
Los retos que se plantea la ciudad de Barcelona son:
• Promover una ciudadanía más activa y con más capacidad de decisión ante los nuevos retos científicos, médicos y tecnológicos 

• Consolidar la imagen pública de la investigación y la innovación como actividades generadoras de riqueza y, por tanto, como elementos clave de desarrollo 

• Mejorar las posibilidades de acceso a las nuevas oportunidades, reduciendo sobre todo la fractura educativa además de la digital para reforzar así la cohesión social 

• Impulsar el proceso de transformación de los centros y museos de ciencia de Barcelona hacia el nuevo Museo de Historia Natural de Cataluña y promover, al mismo tiempo, el papel de estos espacios como uno de elementos articuladores de la cultura científica de la ciudad 

• Reforzar el triángulo ciudad-universidad-empresa, favoreciendo las sinergias entre los tres sectores. 

• Identificar y promover las áreas estratégicas clave para el desarrollo de Barcelona en la sociedad del conocimiento 

• Fomentar el conocimiento y la difusión de los valores científicos locales procedentes del entorno universitario, de las pequeñas y medianas empresas, del tejido social, etc. 

• Reconducir la actual crisis de vocaciones científicas entre los jóvenes, garantizando la futura competitividad de la ciudad en términos de investigación y desarrollo 

• Corregir la desigualdad de género en el ámbito de la ciencia y la tecnología, fomentando una mayor participación y visibilidad de las mujeres 

• Proyectar internacionalmente los valores de Barcelona como una ciudad-vivero, generadora de ideas, proyectos y oportunidades

Estos retos son claramente válidos y generalizables en el bien conocido contexto español. Seguimos siendo una de las economías que menos presupuesto del PIB dedica en I+D (1,11%). Bastante por debajo de la media de la Europa de los 25 (1,93%) y muy lejos del objetivo que se propuso en la cumbre de Lisboa de 2000 (convergencia en 2010 hacia el 3%), ahora renovado por el Gobierno Barroso con la exigencia añadida de que cada país deberá rendir cuentas sobre sus propias acciones, entre otras precisamente en este campo de I+D.
Precisamente para impulsar un mayor estado de opinión social y política hacia la ciencia y la cultura científica, el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Ferran Mascarell, propuso también en el pleno municipal –y forma parte del plan estratégico cultural de la ciudad- que el año 2007 sea declarado «Año de la Ciencia» en Barcelona, tal como se ha hecho en 2005 con el Año del Libro y de la Lectura. Iniciativa que se impulsa en estrecha colaboración con la Consejería de Cultura de la Generalitat de Catalunya para extenderla a toda la comunidad catalana.
¿Por qué no recoger la idea y aprovechar que el 10 de diciembre de 2006 se cumplirá el centenario del premio Nobel a Santiago Ramón y Cajal para promover en toda España una iniciativa similar a la que se lleva a cabo este año con motivo de la conmemoración del cuarto centenario de El Quijote? En el 2007 se celebra además el centenario de la institución que luego dio lugar al Consejo Superior de Investigaciones Científicas y el centenario del Instituto de Estudios Catalanes, así como otras efemérides relevantes, entre otras el cincuentenario del primer satélite artificial, el Sputnik, artefacto que ha cambiado nuestro mundo. Son, sin duda, buenas excusas para promover entre nosotros una mayor reflexión y debate en torno a las ciencias y su impacto en nuestra sociedad. Y, si puede ser, integrando la ciencia y la tecnología en otros ámbitos del conocimiento como son la cultura, la educación, la industria, el medio ambiente y la salud. Porque no hay duda de que para conseguir los objetivos de una mayor difusión de la cultura científica y un aumento de la participación ciudadana es indispensable actuar también desde otros ámbitos más amplios además de los estrictamente científicos como, en general, se ha venido haciendo hasta el presente.
Esta es una iniciativa que podría impulsar en toda España la Confederación de Sociedades Científicas de España (COSCE)3, en colaboración –¿por qué no?– con la Fundación Española de Ciencia y Tecnología (FECYT) entre otras muchas instituciones. La COSCE, que cuenta actualmente con más de 50 sociedades miembros que agrupan a más de 30 000 científicos, nació en 2004 con el fin de «contribuir al desarrollo científico y tecnológico de nuestro país; actuar como un interlocutor cualificado y unificado, tanto ante la propia sociedad civil como ante sus poderes públicos representativos en asuntos que afecten a la ciencia, para promover el papel de la ciencia y contribuir a su difusión como un ingrediente necesario de la cultura».
Precisamente en el mes de junio 2005 se presentan los resultados de las Comisiones de Reflexión y Estudio de la Ciencia en España (CRECE) que ha promovido la Confederación de Sociedades Científicas. Estas comisiones han evaluado la situación de la ciencia en nuestro país, con el fin de proponer actuaciones que contribuyan a fortalecer el sistema científico-técnico español que permitan diseñar instrumentos de actuación para revitalizar, reformar y, en su caso, introducir cambios estructurales en el sistema que sirve de soporte al progreso científico en España, tanto en sus aspectos fundamentales como en los relativos a su repercusión económica y social. Cinco son las ponencias de expertos que han estado trabajando: Instrumentos y estructuras de política científica; Recursos humanos en la investigación; Ciencia y empresa; España en Europa; y Ciencia y sociedad. Esta última, presidida por el profesor Rafael Pardo4 (profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y director de la Fundación Banco Bilbao Vizcaya Argentaria) incide directamente en los temas de percepción pública de las ciencias, medios de comunicación, relación del científico con la sociedad, museos de divulgación científica y todos los temas relacionados con la diseminación de la cultura científica, vitales para establecer la indispensable complicidad entre el sistema científico y la sociedad a la que sirve.
¿Será verdad que por fin algo se mueve en la buena dirección en España para el fomento de nuestras capacidades científicas?
Más información en Biomedia:
- Dossier de Ciencia y Sociedad:
http://www.biomeds.net/biomedia/dossier_ciencia.htm

- La COSCE presenta su primer informe con propuestas para reactivar el sistema español de I+D. (21/06/05)
http://www.biomeds.net/biomedia/d03010605.htm

- La ciencia en el supermercado de la información. Vladimir de Semir (15/03/05)
http://www.biomeds.net/biomedia/d00010305.htm

Más información en la red:
- Science in Society Forum:
http://europa.eu.int/comm/research/conferences/2005/forum2005/programme_en.htm

- Confederación de Sociedades Científicas de España:
http://www.cosce.org/
NOTAS
1El web del Ayuntamiento de Barcelona da acceso al orden del día (texto y vídeo) de los plenarios municipales. El contenido y discusión de la medida de Gobierno sobre “La ciudad por la ciencia” presentada por el concejal Ferran Mascarell se puede seguir en el plenario del 24 de noviembre de 2004 en el acta y video de la sesión: http://w3.bcn.es/V04/Home/V04HomeLinkPl/0,2687,394566_26515877_1,00.html# 

2Science in Society Forum:
http://europa.eu.int/comm/research/conferences/2005/forum2005/programme_en.htm 

3Confederación de Sociedades Científicas de España:
http://www.cosce.org/ 

4 Miembros de la ponencia Ciencia y Sociedad:
Jorge Wagensberg, director de CosmoCaixa. Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona. Ramón Núñez, director de la Casa de las Ciencias de A Coruña. Malén Ruiz de Elvira, corresponsal científico de la publicación El País. Alberto Aguirre de Cárcer, periodista científico de la publicación ABC. Gustavo Catalán, redactor jefe de Medio Ambiente de la publicación El Mundo. Fernando Sols, catedrático de Física, Universidad Complutense de Madrid. Pedro Miguel Echenique, catedrático de Física, Universidad del País Vasco, San Sebastián. Ulises Acuña, profesor de Investigación del Instituto de Química Física, CSIC, Madrid. Jordi Camí, director del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona. Miguel Delibes, profesor de Investigación del CSIC, Departamento de Biología Aplicada, Estación Biológica de Doñana, Sevilla. José Luis Tellería, catedrático de Ecología, Facultad de Ciencias Biológicas, Universidad Complutense de Madrid. Pilar Tigeras, directora del Área de Cultura Científica del CSIC. Joan Úbeda, responsable de Media 3.14, Grupo MediaPro. José Manuel Sánchez Ron, catedrático de Historia de la Universidad Autónoma de Madrid. Tomàs Molina, presidente de la Sociedad Internacional de Hombres del Tiempo en TV y «hombre del tiempo» en TV3. Jaume Estruch, director de Rubes Editorial y responsable de la Secretaría Técnica de la COSCE. Vladimir de Semir, comisionado para la Difusión y Promoción de la Cultura Científica del Ayuntamiento de Barcelona y director del Observatorio de la Comunicación Científica (UPF).

Este artículo forma parte del nº 35 de la revista Quark, dedicado a los museos de la salud y de la vida.
Vladimir de Semir es Comisionado para la Difusión de la Cultura Científica del Ayuntamiento de Barcelona, director de la revista Quark y de Biomedia.