sábado, febrero 11, 2006

Naciones Unidas: Rumbo a la privatización (IPS)

Por Haider Rizvi

NACIONES UNIDAS, 10 feb (IPS) - Empleados de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) se alzaron en armas contra iniciativas tendientes a asignar ciertas tareas y servicios del foro mundial a empresas privadas.

Ante un millar de trabajadores reunidos en asamblea el jueves, los principales dirigentes del Sindicato de la ONU rechazaron cualquier medida tomada para poner en manos privadas los fondos de retiro y de atención médica.

"Esto es muy, muy perturbador. Esto no es una organización privada", dijo ante la asamblea la presidenta del Sindicato, Rosemarie Waters.

La controvertida propuesta de privatización se enmarca en una reforma gerencial lanzada en septiembre por la Cumbre Mundial celebrada en el recinto de la Asamblea General de la ONU en Nueva York.

El Sindicato urgió al secretario general del foro mundial, Kofi Annan, y a la Asamblea General, cuerpo que reúne a los 191 países de la organización, a asegurarse de que se tomen en cuenta las preocupaciones de los empleados al considerarse cambios en las normas laborales.

"Deberían realizarse consultas significativas desde el comienzo hasta el final" del proceso, dijo Waters a IPS luego de la reunión. "Cuando la propuesta (de reforma) se eleve a la Asamblea General, cada uno de nosotros tendrá derecho a conocer el contenido del proceso."

Se prevé que la Secretaría General eleve su informe sobre el proceso de reformas de la ONU a la Asamblea General a fines de febrero.

Al parecer, la reforma administrativa y gerencial tienen el objetivo de eliminar la corrupción y el fraude en el sistema de la ONU. Pero el modo en que la Secretaría conduce el proceso es objeto de críticas no solo del personal sino también de países miembros de la organización.

"No queremos arrojar por la borda nuestras conquistas del pasado", dijo, en nombre de la Unión Europea, el embajador de Austria en la ONU, Gerhard Pfanzelter. "Queremos seguir concientes de que la ONU es una organización de carácter único y no puede convertirse en una compañía privada."

El Grupo de los 77 y China (G-77), principal grupo de naciones de la ONU con 132 integrantes y expresión del mundo en desarrollo, también manifestó su preocupación sobre el proceso de reformas.

"Parece reflejar un avance hacia un enfoque más corporativo. Esto no es apropiado, dada la naturaleza única de la organización", dijo el representante del G-77 y embajador sudafricano Dumisani Kumalo.

La tensión en torno de la reforma escaló entre la Secretaría y el G-77 en noviembre, cuando detalles de un informe al respecto aparecieron publicados en medios de prensa estadounidenses antes de ser elevados a los países miembros de la ONU y otros órganos del foro mundial.

Funcionarios y diplomáticos creen que Annan se está acercando demasiado a las posiciones de Estados Unidos, cuyos vínculos con la ONU sufren las consecuencias de la invasión a Iraq y el escándalo de corrupción por el programa humanitario Petróleo por Alimentos.

El G-77 envió a Annan una carta en octubre pasado para protestar los esfuerzos de la Secretaría por apaciguar a políticos estadounidenses que lanzaron una campaña de prensa para destacar la corrupción en la ONU, en especial la visita del jefe del equipo de la secretaría, Mark Malloch Brown, al Congreso legislativo en Washington.

Malloch Brown compareció ante el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes en procura de apoyo estadounidense para la reforma de la ONU impulsada por la Secretaría General.

En un intento por tranquilizar al sindicato, Malloch Brown envió una carta a Rosemarie Waters en la que negó la existencia de planes de privatizar los fondos de pensión de los empleados de la ONU.

Pero muchos funcionarios temen la pérdida de beneficios.

"Me retiraré en junio, con 60 años. ¿Nos cambiarán las reglas? ¿Están locos? Cada dólar cuenta", dijo Michael Pysarenko, quien desde hace 36 años cumple funciones de seguridad en la ONU.

El Sindicato espera una respuesta al pedido de diálogo formulado a Annan. "Estaremos vigilantes ante cualquier cosa que dañe nuestros derechos", advirtió Waters. ( (FIN/2006)